
ESTAS ELECCIONES contaron con muchas primicias y muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que emitió su papeleta en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones, salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.
Nació sólo una generación después de la esclavitud; en una era en que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos; cuando alguien como ella no podía votar por dos razones -porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche, pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos, la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: Sí podemos.
En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí podemos. Cuando había desesperación y una depresión a lo largo del país, ella vio cómo una nación conquistó el propio miedo con un New Deal, nuevos empleos y un nuevo sentido de propósitos comunes. Sí podemos.
Cuando las bombas cayeron sobre Pearl Harbour y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza y la democracia fue salvada. Sí podemos. Ella estaba allí cuando los autobuses de Montgomery, las mangueras en Birmingham, en el puente de Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: “Lo superaremos”. Sí podemos.
Un hombre llegó a la Luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación. Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, durante los tiempos mejores y las horas más oscuras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.
Sí podemos.

Jessie Jackson, mientras escucha el Victory Speech de Barack Obama en Millenium Park, Chicago.
Recuerdo ahora un poema de Sandburg:
Conversación del Lago Michigan y la pradera de Illinois
EL LAGO MICHIGAN: Hemos estado aquí bastante tiermpo.
LA PRADERA DE ILLINOIS: Puede ser.
EL LAGO: Hemos visto pasar diez ciudades.
LA PRADERA: Once.
EL LAGO: Once con Chicago.
Carl Sandburg






Un Comentario
unas lágrimas son el mejor comentario.
However,
“We shall overcome
we shall overcome
we shal overcome someday
Deep in my hart
I do believe
We shall overcome someday”
(Charles Tindley-Lucille Simmons-Pete Seeger)