Archivos en la Categoría: ventana de emergencia

Acto Primero

RAPO

Tesis. Este es un juego entre un hombre y una mujer, que podría llamarse más correctamente, cuando menos en sus formas más suaves, “Beso de Despedida” o “Indignación”. Puede jugarse con varios grados de intensidad.

1.  “Rapo” de Primer Grado, o “Beso de Despedida”, es popular en las reuniones sociales y consiste esencialmente en el flirteo moderado. White da muestras de que está disponible y obtiene placer con la persecución del hombre. En cuanto él se declara, el juego queda terminado. Si ella es correcta, puede decir francamente: “Aprecio sus atenciones; muchas gracias”, y seguirá en busca de otra conquista. Si es menos generosa, simplemente lo dejará. Una jugadora hábil puede hacer que el juego dure largo tiempo, en una reunión social grande, moviéndose de un lugar a otro, para que el hombre se vea obligado a hacer complicadas maniobras para seguirla, sin ser demasiado obvio.

2.  En “Rapo” de Segundo Grado, o “Indignación”, White sólo consigue satisfacción secundaria con los avances de Black. Su satisfacción primordial viene de rechazarlo, así que este juego es conocido familiarmente como “Largo, Amigo”. Ella lleva a Black a comprometerse más seriamente que con el moderado flirteo de “Rapo” de Primer Grado, y disfruta mirando su desconcierto al ser rechazado. Black, desde luego, no es tan inofensivo como parece, y puede haberse tomado bastante trabajo para conseguir involucrarse. Generalmente, él está jugando alguna variación de “Patéame”.

3.  “Rapo” de Tercer Grado es un juego depravado que termina en asesinato, suicidio, o en el Juzgado. Aquí White lleva a Black a comprometerse hasta el contacto físico y entonces clama que él ha cometido un asalto criminal o que le ha hecho un daño irreparable. En la forma más cínica del juego, White hasta puede permitir que él complete el acto sexual, para disfrutarlo antes de acusarlo. La acusación puede ser inmediata, como en un auténtico caso de violación, o puede retardarse largo tiempo, como en casos de suicidio o de homicidio tras una prolongada intriga amorosa. Si ella pre­fiere jugarlo como asalto criminal, puede no encontrar difi­cultades en conseguir aliados mercenarios o morbosos, tales como la prensa, la policía, abogados y parientes. A veces, sin embargo, estos extraños cínicamente pueden volverse contra ella haciéndola perder la iniciativa y volviéndola un instru­mento en sus juegos.

Leer más »

viendo los números en algunas alcaldías y gobernaciones, me da ataque de hartura en la bola izquierda.
por ejemplo la alcaldía de girardot, donde vivo, se está perdiendo por 151 votos.
CIENTO CINCUENTA Y UN VOTOS.
como le gustaba que repitiera mi maestra carmen en la escuela:
UNA CENTENA, CINCO DECENAS, UNA UNIDAD.
ledezma, con su partido alianza bravo pueblo, apoyó a otro candidato para esa misma alcaldia.
sacó 909 votos.
NOVECIENTOS NUEVE VOTOS.
NUEVE CENTENAS, CERO DECENAS, NUEVE UNIDADES.
díganme una vaina…. ¿no es como para caparlo?

así hay casos.
y casos.

valencia, otro ejemplo, se pierde por 5.522 votos.
a cocchiola lo apoyaba un gentío, incluyendo primero justicia, menos proyecto venezuela.
proyecto venezuela, que apoyó en valencia a otro candidato (candidata, para ser exactos) sacó 26.940 votos.
diganme una vaina…. ¿no es un como para pensarlo que estemos contentos por el triunfo del pollo, que recibe votos de primero justicia pero que no apoya a cocchiola?

pero proyecto venezuela apoyó a rojas suárez en bolívar…

ahora -los he visto-, ledezma y borges se dan golpes de pecho por haber contribuido a la pérdida de la alcaldía de girardot en aragua y del estado boilívar.

un pana me decía hace rato que la vaina en el congo era peor.
yo le contesté que en el congo debía ser mejor.

mucho mejor.

en el congo, a un tipo como ledezma o borges, sencillamente se lo almuerza la tribu.
o se lo echan a los leones, para indigestarlos.

no me jodan.

barack obamajessie jackson

LA FUNDACIÓN CULTURAL CHACAO INVITA

Lectura de poesía en homenaje a Rafael Cadenas

Harry Almela
Lázaro Álvarez
Antonio Trujillo
Alfredo Herrera Salas
Eleonora Requena

Moderador
Alexis Romero

Organizadores
María Teresa Ogliastri
Alexis Romero

Miércoles, 19 de noviembre de 2008
19:30 – 22:30

Sala Experimental Centro Cultural Chacao
Av. Tamanaco detrás del Centro Lido, El Rosal
Caracas, Venezuela

barack obamajessie jackson

ESTAS ELECCIONES contaron con muchas primicias y muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que emitió su papeleta en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones, salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.

Nació sólo una generación después de la esclavitud; en una era en que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos; cuando alguien como ella no podía votar por dos razones -porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche, pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos, la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: Sí podemos.

En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí podemos. Cuando había desesperación y una depresión a lo largo del país, ella vio cómo una nación conquistó el propio miedo con un New Deal, nuevos empleos y un nuevo sentido de propósitos comunes. Sí podemos.

Cuando las bombas cayeron sobre Pearl Harbour y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza y la democracia fue salvada. Sí podemos. Ella estaba allí cuando los autobuses de Montgomery, las mangueras en Birmingham, en el puente de Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: “Lo superaremos”. Sí podemos.

Un hombre llegó a la Luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación. Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, durante los tiempos mejores y las horas más  oscuras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.

Sí podemos.

jessie jackson

Jessie Jackson, mientras escucha el Victory Speech de Barack Obama en Millenium Park, Chicago.

Recuerdo ahora un poema de Sandburg:

Conversación del Lago Michigan y la pradera de Illinois

EL LAGO MICHIGAN: Hemos estado aquí bastante tiermpo.
LA PRADERA DE ILLINOIS: Puede ser.
EL LAGO: Hemos visto pasar diez ciudades.
LA PRADERA: Once.
EL LAGO: Once con Chicago.

Carl Sandburg

Quiero decir que la muerte de un poeta se constituye ante nosotros como conmoción única. Y no se pretende con esta afirmación sugerir que otras muertes estén despojadas cada una de su específica y doliente singularidad. Lo humano es esa perplejidad que jamás cesa ante el fenómeno y el misterio que es el morir. Pero en la muerte de un poeta quizás haya otra cosa, una disrupción que tiene su propia naturaleza.
Ocurre que tras la última exhalación las palabras del poeta adquieren una condición distinta. Ellas se instalan en el mundo, ahora sí, de modo definitivo. Mientras vive, el poeta, absoluto señor de su creación, puede decidir en el silencio de la noche traer uno de sus poemas hasta la mesa de trabajo, ponerlo allí bajo la luz de una lámpara (podría ser justo ese poema que usted lleva en su memoria como una oración, como un talismán o como la secreta señal de un antiguo amor) y cambiarle sólo una palabra, acto que dará vida a otro poema: esa nueva creación será, en esencia, un nuevo poema, distinto al que lo precedía.
O puede pasar (porque de hecho pasa) que en cualquier instante, el surgimiento de un nuevo poema, benévolo pan recién salido del horno, nos ocupe, se cuele por nuestras rendijas, se convierta en uno de nuestros íntimos regocijos, y desplace de su lugar preponderante a otro poema que hasta segundos antes concentraba el don de la mayor resonancia (en el corpus de la obra de cada poeta la aparición del poema más reciente emplaza a todos los poemas anteriores).
Eugenio Montejo se ha marchado, sostenido hasta el último momento por su fe en Dios y por el vínculo sin reservas con quienes le aman y le han amado. No tengo ni tendré las palabras a mano, ni dispongo ahora ni dispondré más tarde de la facultad necesaria para pensar qué significa para todos nosotros su ausencia. Podemos abandonarnos o luchar con la potente aflicción que nos produce su muerte, pero debemos afrontar lo irrevocable: no nos ha sido dado pensarla, porque ella es, ni más ni menos, que lo impensable, lo irresoluble. Transcurrirá el tiempo y el designio que provocó su ausencia permanecerá entre nosotros como indescifrable.
Leer más »

 

eugenio_montejo2.jpg

Foto: © GORKA LEJARCEG, El País

Escritura

Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.

No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.

Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.

Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca.

EUGENIO MONTEJO

El MUNDO/ 27 de Mayo de 2008
Yoyiana Ahumada

Pese a los anuncios de intención de diálogo entre la Cámara Venezolana del Libro y el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio (Milco), la exclusión del libro de la lista de bienes prioritarios ha caído como una bomba en el sector editorial. Escritores y editores consideran que podríamos estar ante una nueva modalidad de censura; mientras que representantes de empresas editoriales definen la crisis como una coyuntura. Cierto es que el mercado editorial, ya deprimido, sufre un nuevo revés con esta medida que atenta contra la diversidad cultural y viola convenios internacionales suscritos por el país.
“El libro libera” fue la frase con la que el año pasado inauguró la feria del Libro en el Parque del Este, ahora Generalísimo Francisco de Miranda, el entonces Vicepresidente de la República, Jorge Rodríguez y ahora virtual candidato a la alcaldía de Libertador. En 2007, el libro todavía era tratado como patrimonio de la revolución bolivariana, que no requería de certificados ni demostraciones. Bandera de la nueva era de la quinta república, la artillería del pensamiento viajaba en los tanques de la democratización de la lectura, con los cuales el Ministerio de Cultura instauró una plataforma donde se editaron 27 millones de libros de distribución gratuita, tanto de autores venezolanos como extranjeros, entre otros lujos, una edición especial de Don Quijote de la Mancha repartida en la Plaza Bolívar. El año pasado también se anunció la creación de la Imprenta Cultural Nacional y Distribuidora Nacional del Libro, en definitiva, el montaje de un sistema de producción editorial estatal. Por su parte las empresas editoriales privadas se adaptaron al nuevo procedimiento de adquisición de divisas, y con algún retraso por lo complejo del mecanismo, se fueron acostumbrando a quedar rezagadas en el tema de novedades para los lectores, y en materia educativa y tecnológica, entre otros rubros.

NO MÁS DÓLARES CADIVI
El 3 de marzo reciente, una nueva medida sorprende al sector: el requerimiento del Certificado de No Producción-que se traduce en un título que entrega el Ministerio de Industrias Ligeras, tras “una demostración” resumen mediante de cada título que prueba que el libro que se importa no ha sido producido en el país. Ante la sorpresa del sector, el ministro William Contreras, saldría al paso declarando que la cartera que preside “detectó este año algo anormal en las solicitudes de importación de libros, al punto que ya superan los $1.500 millones”. Una cifra histórica que lo lleva a inferir que bajo el rubro de libros se está importando otra cosa que no son textos. Por esa razón, considera que es imposible otorgar libremente el dólar Cadivi a las empresas importadoras de libros. De acuerdo a Yolanda de Fernández, presidenta de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), se han enviado al Milco 14 comunicaciones desde el día 3 de marzo, cuando se anunció que el libro se excluía de la Lista número 1, que comprende los bienes que no requieren certificación de insuficiencia o de no producción nacional, para el otorgamiento de divisas por parte de Cadivi. Como presidenta de la Cámara espera que en pocos días ya haya humo blanco y que detrás de la medida no haya intenciones de censura, ni de control de las importaciones.

DEBE SER UN ERROR
Esta decisión, que afecta a los principios de diversidad cultural y viola Protocolos como el de Florencia y Nairobi, donde se suscribe la libre circulación del libro, y de los cual es Venezuela es signataria, ha generado preocupación en distintos miembros del sector.

Gisela Kozack (escritora y profesora universitaria), espera que “sea coyuntural, simplemente una decisión ligera que tomó un funcionario aisladamente y que se den cuenta de que esa medida afecta incluso a las editoriales que traen textos políticos de izquierda, como es el caso de Paidos y Taurus, además de todos los libros que relacionados con educación”. Kosack espera que sea una medida equivocada y que se sienten los sectores involucrados a conversar para corregir el error. Pero de ser irreversible, le preocuparía que fuese “una forma de desactivar y desestimar al libro como bien de cultura e imponer criterios de censura previa. O bien, que desestimule la actividad de las editoriales privadas, porque si los libros son excesivamente caros o no se pueden traer al país, la gente tendrá que apelar a los libros producidos por el Estado y con esa industria no se puede competir”. Para Iván Dieguez, director Comercial de Magenta Ediciones y ex-presidente de Cavelibro, la situación es una coyuntura que será posible resolver a través del diálogo entre ambos sectores. “Si hay irregularidades, debe sancionarse a quien las comete, no al resto de los importadores, porque pagan justos por pecadores. Indudablemente, afirmar que el libro es un bien prioritario no tiene discusión. Por eso creo que el criterio que se está manejando es de carácter técnico pero hay que ir más hacia lo social”. Dieguez también considera que esta medida va a contracorriente del criterio del Gobierno y en contra de la democratización del libro. “No obstante, más allá de los llamados de atención, expresados en comunicados como el de Cavelibro, hay que dialogar para llegar a un acuerdo entre las partes involucradas. Si el problema se produjo por desconocimiento de los técnicos del Milco, como ha pasado en otras oportunidades, debe ser subsanado, porque el libro como bien prioritario es un criterio que se ha mantenido a lo largo de todos los gobiernos”.

POBRE OFERTA
Miguel Vargas, gerente de marketing de Editorial Planeta observa que si bien la dinámica del mercado editorial se ha visto afectada en los dos últimos años (por el empobrecimiento de la oferta, y porque el proceso de importación se ha complicado), el reciente desencuentro entre el sector importador del libro y el Estado es coyuntural. “Esperamos y aspiramos a que el Estado colabore, porque las empresas ofrecen una gama de títulos para que el público elija de acuerdo a su criterio”. Vargas cree que de plantearse una situación donde se establezcan condiciones para importar, es decir una suerte de censura previa, “habría que evaluar quiénes son las personas, porque el mismo mercado exige que haya una oferta editorial amplia y variada”. El librero Walter Rodríguez, de la Librería Lectura, también piensa que lo ideal es que la Cámara venezolana se reúna con el Milco y aclarar si hubo irregularidades y subsanarlas. “Pensaba que obedecía a la necesidad de usar los dólares para otros rubros. O no están conformes con algunos libros que están llegando, o es una suerte de querer establecer un parámetro de preselección… aunque esas medidas han existido siempre; todos los gobiernos han querido establecer un control de lo que es cultura y qué no lo es”.

El poeta, escritor y editor Harry Almela se basó en el comentario de sus amigos libreros para establecer su posición sobre la medida de Milco:

“Comentan mis amigos libreros que, para importar libros, además del certificado de No Producción para obtener el dólar de Cadivi (tal como si fueran productos farmacéuticos o computadores personales) es necesario escribir un resumen del libro que debe acompañar la solicitud. Otra cosa. Los libros, antes de entrar al país, deben recibir un certificado del Ministerio de Salud porque pueden traer elementos contaminantes, como virus y parásitos. Que los libros son tóxicos ya lo sabían los que redactaron las Leyes de Indias en el siglo XVI o quienes los quemaban en Alemania en los años 30. ¿Cómo no van a ser contaminantes autores como Imre Kertész, Martin Amis, Hanna Arendt, Arthur Koestler, Giorgio Agamben o Saul Bellow? Tienen razón los militantes de la Proletkultur criolla. Deberían publicar de una vez, no la lista de libros que no pueden entrar, sino los que obligatoriamente vamos a tener qué leer. Allí seguramente figurarán Marta Haernecker, los poemitas de Ernesto Cardenal y del insoportable Mario Benedetti. Así nos ahorraríamos los trámites”.

DATOS
Libre circulación del libro. Venezuela es signataria de los Protocolos de Florencia (suscrito el primero de mayo de 1995) y Nairobi (Protocolo del Acuerdo para la importación de objetos de carácter educativo, científico o cultural aprobado por la Conferencia General de la Unesco en 1976), que establecen la libre circulación del libro.

Cirene

Enrique Bernardo Núñez [*]

No es aquella Cirene que pidió una Constitución a Platón, el cual no quiso dársela juzgándola demasiado corrompida. Junto a ella otra ciudad existió en siglos remotos, si bien Platón le hubiera dado la misma respuesta, ciudad que desapareció asolada por la sequía y los terremotos. Del mismo origen dórico los nuevos cireneses veneraban su recuerdo y hasta ella hacían remontar el esplendor de sus rosas y de sus razas de caballos. Los cireneses eran felices. Vivían entregados al culto de sí mismos y al de sus héroes que habían dilatado su fama en guerras con los estados vecinos. Hubo, sin embargo, uno entre ellos al cual proclamaron el hombre más grande de la tierra. A divulgar esa gloria dirigieron sus esfuerzos. Diéronse, pues, a ser historiadores y a vivir en el pasado remoto. Esculpieron aquel nombre en columnas, arcos, templos y al pie de una montaña erigieron un panteón, rematado por una torre llena de símbolos. La vida en Cirene giraba en torno de aquella torre bajo la cual –afirmaban– se guardaban las cenizas del héroe en una urna de oro. Sus jardines, sus caminos, sus plazas y montañas florecían de lápidas y estelas conmemorativas.

Concluyeron, al fin, por hacer de su héroe un dios a quien rendían el culto más ferviente. Los oscuros tiranos que se sucedieron en Cirene permitían este culto y lo favorecían. Encontraban así un medio seguro de hacerse perdonar sus latrocinios. Para los cireneses era tolerable la pérdida de sus derechos, sus bienes, de la vida misma, todo, menos ceder un grano de incienso de sus altares.

Los extranjeros hallaron en ese culto una mina inagotable. En ocasiones los tributos se consumieron íntegros en pagar odas, tragedias, estatuas y panegíricos del héroe. Oradores, historiadores, cómicos y músicos llegaron con el nombre de embajadores espirituales a sacar el oro de Cirene. Pretendían además los adoptasen el mismo culto y los embajadores no tenían pena en hacerlo cuando se hallaban en Cirene, para ganarse así las simpatías del gobierno y del pueblo. Hubo épocas de hambre en que el pueblo se consolaba leyendo aquella literatura estéril. Pasaban los años. La nación no prosperaba, pero las ciudades estaban satisfechas. La fama del héroe era proclamada en los juegos, en las conferencias y solemnidades de todo el mundo. Vino a ser el estudio de su vida el único afán de los meritorios cireneses y todo el que escribiese acerca de ella, particularmente los extranjeros, era considerado sabio. Surgían polémicas. Aquél aseguraba que el héroe había desaparecido de la tierra en una nube resplandeciente, éste que se había arrojado al cráter de un volcán para dirigirse a las moradas de los inmortales, envuelto en una veste fúlgida. Y aquellos en quienes residía la ciencia histórica, la ciencia de Cirene, desempeñaban los más altos cargos. Era el único camino para ascender en Cirene. La acción de los hombres debía retroceder hacia el límite del tiempo en que vivió el héroe cirenés. Fuera de él, todo caía en oscuro silencio.

El horizonte mental de los cireneses fue estrechándose cada día. Y también la vida se hacía más y más difícil. Vivían, sí, el historiador Sosastres, autor de cuatro volúmenes sobre la epopeya cirenesa; el venerable Filón, muy entendido en todo lo que pertenecía al gran cirenés; el historiador Diógenes, notable por su barba gris, quien poseía datos para llenar cincuenta volúmenes; el rico y avaro Cleón, que ganaba sumas colosales por recopilar cartas del genio; el pintor Glauco, cuyos lienzos decoraban el templo de los inmortales; el alambicado Péntalo, fundador de la escuela cirenesa, etcétera. El criterio cirenés era inmutable. Corrían los otros pueblos hacia el porvenir, ocurrían en el mundo las mayores transformaciones sin que Cirene se diese por aludida. Cirene contemplaba a su héroe. Escribía libros voluminosos, guardados luego cuidadosamente en las bibliotecas. La misión de Cirene era permanecer inmóvil, vuelta hacia aquel resplandor que divisaba a su espalda como un astro sin ocaso. Y si en el mundo se oía alguna vez la voz de Cirene era para gritar aquel nombre eterno.

Y llegó un día en que Cirene, el jardín y la perla de la tierra, desapareció. Largos siglos pasaron. Cirene parecía muerta con su gran hombre. Pero un ladrillo encontrado por unos labriegos llamó la atención de los arqueólogos hacia aquel sitio. El ladrillo tenía una inscripción. Las primeras excavaciones condujeron al descubrimiento de varios cráneos. Estos cráneos fueron motivo de disputas interminables. Tenían en el frontal o en el occipucio un vago diseño de figura humana y eran reducidísimos comparados con los de otros contemporáneos. A fuerza de sagacidad y paciencia se halló el motivo de tan sorprendente anormalidad. El diseño tenía extraña semejanza con la efigie del héroe cirenés grabada en las monedas y medallas. Como era la única idea posible, la obsesión, fue apareciendo aquel perfil en el cráneo de los desdichados cireneses.

&&&

[*] En: La galera de Tiberio. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1967, pp. 193-197

El poeta venezolano Rafael Cadenas durante la entrevista que ha concedido hoy a Efe en la que ha acusado al presidente de su país, Hugo Chávez, de crear un “ejército paralelo” y de construir una “dictadura disfrazada” principalmente a partir de la manipulación de los medios audiovisuales para controlar y manejar a la opinión pública.

Valladolid, 21 mayo (EFE).- El poeta venezolano Rafael Cadenas ha acusado esta tarde al presidente de su país, Hugo Chávez, de crear un “ejército paralelo” y de construir una “dictadura disfrazada” principalmente a partir de la manipulación de los medios audiovisuales para controlar y manejar a la opinión pública.

“La definición más justa es una autocracia militarista”, ha declarado a Efe Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) antes de protagonizar un recital en la Casa Zorrilla de Valladolid, adonde llega después de haber visitado Málaga y de haber participado la pasada semana en el IV Festival Internacional de Poesía de Granada.

Si Colombia padece “la gran tragedia de una guerra interminable”, en el caso de Venezuela “se vive una situación sumamente seria porque este presidente es una amenaza: ha creado un ejército paralelo y en el fondo está preparando una guerra no se sabe muy bien contra quién”.

Hugo Chavez “habla mucho contra el ‘imperio’, pero creo que en realidad es para dominar a la sociedad venezolana”, ha reflexionado el poeta, ensayista, traductor y autor de poemarios como “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966) e “Intemperie” (1977).

Se ha referido también a la “retórica de guerra” que emana desde la esfera del poder en Venezuela, con un presidente “más preocupado por el culto a su personalidad ayudado por adulaciones vergonzosas y que, como muchos otros gobernantes, se considera respaldado por eso que llaman Dios, a quien convierten en su lacayo, ponen a su servicio y hablan en su nombre, pero al final lo convierten en un criminal”.

“Venezuela es un país dividido y así no puede marchar: entre la intelectualidad existe un sector que respalda al gobierno y otro que lo rechaza”, ha agregado Cadenas, quien ha reconocido en su obra poética una evolución hacia textos más sencillos, menos literarios, más desnudos, plagados de silencios “para meter dentro al lector”

Ha admitido también que su poesía no es fácil de leer e incluso de comprender, y la ha definido como “sencilla a la vez que compleja, irónica y reticente”.

Al referirse a Venezuela como una “dictadura disfrazada” ha explicado que en la prensa, a pesar de todo, “uno se puede expresar y yo me pregunto ¿por qué? Muy fácil, porque el gobierno sabe que el pueblo no lee artículos o entrevistas pero sí ve la televisión y escucha la radio, que es donde pone la presión y la vigilancia”.

Así hasta lograr una “hegemonía comunicacional” basada en “plantas de televisión y redes de emisoras locales perfectas para dominar”, ha agregado.

Cadenas, cuya obra completa ha publicado en España la editorial Pre-Textos ha recordado cómo en su momento pudo acceder a los narradores españoles de la Generación del 98 y a los poetas del 27 -entre los que ha citado a Pedro Salinas, Jorge Guillén y Luis Cernuda- con más facilidad que algunos autores más contemporáneos aunque ya fallecidos como José Ángel Valente, Ángel González y Claudio Rodríguez.

Ha declarado su admiración por San Juan de la Cruz, a quien en 1977 dedicó un breve ensayo, “pero no sólo por su poesía, sino más bien por su pensamiento, el de un místico radical muy próximo a la corriente oriental que tanto me interesa”.

De sus frecuentes viajes, ha señalado el escritor venezolano, le gusta porque le resulta “útil para sentir la atmósfera de los lugares” por donde anduvieron sus autores preferidos.

La pasada semana visitó en Granada y protagonizó un recital junto a la colombiana Piedad Bonnett en la casa de Federico García Lorca, en Málaga protagonizó un acto académico en el Centro de la Generación del 27, y en Valladolid ha penetrado las casas de Cervantes y de José Zorrilla, y rastreado la huella de Santa Teresa de Jesús en una de sus primeras fundaciones.

“No se pueden hacer idea de lo que representa para nosotros. España está muy presente en Venezuela, incluso mi ciudad natal se llamó con anterioridad Nueva Segovia de Barquisimeto”, ha concluido.

Tomado de: Diario Metro Madrid