Gustavo Luis Carrera. La novela del petróleo.


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  • Prólogo de Miguel Ángel Campos. Mérida, Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico/ Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, 2006.

Editado por vez primera en 1972, este ensayo retoma vigencia ante la situación general de reflexión que vive el país. En fin de cuentas, el petróleo es el sustrato no sólo de nuestra economía, sino también de nuestra idiosincrasia, caracterizada por ese laissez faire que tanto atormentó a Cabrujas (hasta hacerle confesar que éramos un país de campamento), y que nos pone a especular sobre nuestro destino -no sin angustias- en medio de las clamorosas aglomeraciones de nuestra actual clase media ante las vidrieras alegres del Sambil de Margarita. Por allí va la lectura de este libro: ¿qué imaginario de país hemos construido, qué proyecto tenemos, cuál es nuestro destino?

De esto va el prólogo de Campos, quien apunta además los logros y las debilidades de esta investigación, entre estas últimas, proponer lo bucólico como categoría, ante la cual el agiotista gringo o criollo se nos presenta siempre como el canalla de la película. El hecho de convertir documentos en testimonio no basta (continúa el prólogo). Como tampoco cerciorarse de la presencia de Mister Danger en pleno llano apureño (¿qué hace un gringo en tan bárbaros parajes, donde no hay petróleo?). Hecho ya el catálogo del tema petrolero en nuestra novelística, viene ahora (o debe venir) la reflexión acerca de los motivos, las razones, las obsesiones (o la falta de ellas) que sirven de piso a la novelística venezolana.

El volumen, como toda investigación académica, está conformado por varios capítulos y unas conclusiones. En el primero, se hace una relación de novelas acerca del petróleo, desde Lilia, de Ayala hasta Oficina n° 1 de Otero Silva. El segundo realiza un catálogo de los temas comunes a muchas de ellas (los grandes cambios y perturbaciones, el éxodo campesino, el sentimiento antiimperialista, la represión, los movimientos sindicales, etc.). El tercero habla sobre las grandes formas y estructuras en las cuales se han escrito la mayor parte de esas novelas (como análisis, lo más interesante del libro). Luego de las conclusiones, una extensa y profusa bibliografía directa e indirecta que pone al lector tras las pistas de los testimonios y reflexiones fundamentales sobre el tema petrolero, tanto desde el punto de vista literario como desde el punto de vista social y político. Un apéndice nos acerca a extractos de la muestra estudiada por el autor.

Todo un acierto de la ULA la reedición de este libro, que servirá de punto de partida para continuar elaborando la trama social e identitaria que tiene en el petróleo (el stercus demonis del que habla Gonzalo Fernández de Oviedo) nuestra más profunda raíz.

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