saloniqui


El eterno exilio judío, avivado nuevamente por la expulsión de España en 1492, se extendió por ambas costas del Mediterráneo. Sobre África, desde el Magreb hasta Egipto. En Europa, los ahora llamados sefardíes se asentaron básicamente en Portugal, Francia, Italia y Holanda. Los más resueltos se instalaron en los territorios del naciente Imperio Otomano, sobre todo en los Balcanes, donde desarrollan una intensa actividad durante varios siglos en los territorios que ahora ocupan Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Grecia, Macedonia, Montenegro, Rumanía, Serbia y Turquía. Entre otras muchas iniciativas, introducen la imprenta en el Imperio y comercian con lana, llegando a abastecer de uniformes a los jenízaros, de manera exclusiva. Incluso proporcionan a la historia de su pueblo la trágica aventura del fervoroso y falso Mesías Shabbetai Tzevi, nacido en Esmirna en 1626. Entre el siglo xv y las primeras tres décadas del xx, el centro económico y cultural de esos eventos será Salónica, que se convierte con el paso del tiempo y sus altibajos, en la Jerusalén de los Balcanes.

La tentativa moderna de asimilación social y cultural impulsada por la haskalá también concluyó para los sefardíes en Shoá. Los alemanes entraron a la ciudad el 9 de abril de 1941. En ese momento, vivían allí unos 50.000 sefardíes. Entre el 20 de marzo y el 18 de agosto de 1943, fueron trasladados a Auschwitz-Birkenau 48.764. Al final de la guerra, sólo quedan en Salónica 1.950. Hubo sobrevivientes y quienes además pudieron hacer uso de sus pasaportes españoles e italianos. Desde entonces, Saloniqui no sería la misma. Tanto, que las lápidas del antiguo cementerio judío (negociado con los nazis en busca de la supervivencia) fueron utilizadas por los alemanes como materiales de construcción. Sobre sus restos, se levantó posteriormente la nueva sede de la Universidad Aristóteles, que aún se resiste a colocar en su edificio alguna placa conmemorativa.

En lo que respecta a su lengua, la ruptura definitiva de los lazos con España, dejó al sefardí (o djudezmo, españolit, judeo-español o ladino, según lo estime los diversos especialistas) continuar un desarrollo independiente, tomando vocablos y morfologías de las numerosas lenguas nacionales con las cuales convive. Es lo que sucede con el haquetía por su contacto con el árabe en el Magreb. Para profundizar la decadencia como lengua cotidiana, los centros educativos de la Alianza Israelita Universal (fundada en Paris en 1860) también irradiaron su influencia por el Imperio y el norte de África, siendo su idioma natural el francés. De esta historia viene la inefable poesía del sefardí Edmond Jabès, nacido en El Cairo en 1912. Por todo esto, resulta difícil, aun hoy en día y a pesar de la intensa labor llevada a cabo por muchas instituciones como la Autoridad Nazionala del Ladino y la revista Aki Yerushalayim, acordar una gramática y una fonética común, consintiendo por los momentos una amplia y consensuada koiné. Además, comparte con la otra judeolengua, el yidish, el mismo destino de no ser lengua oficial en el estado de Israel.

En la nota introductoria al libro Siniza i fumo de Avner Perez, Moshe Shaul afirma que en años recientes se ha evidenciado un renacimiento de la literatura escrita en judeo-español: Lus ojus, las manus, la boca (Francia: Braad, 1978), poemas de la francesa de origen bosnio Clarisse Nicoidsky; la novela autobiográfica En torno de la Torre Blanca (Paris: Vidas Largas, 1982) del tesalonicense Enrique Saporta y Beja; y las reflexiones sobre la lengua judeo-española de Marcel Cohen, Letra a Antonio Saura ke kreya azer retratos imaginarios por un sefardí de Turkia que se akodra perfektamente de kada uno de sus modeles (Madrid: Almarabu, 1985). Anexamos a esta nota avariciosa, poemas de Avner Perez y Magalit Matitiahu acerca de Salónica. Los errores en las versiones son nuestros.

Harry Almela

 

Poemas de Avner Perez, del libro Ciniza i fumo

El buletin meteorolojiko para este siglo

El tiempo
Estara enuvlado
Otros dos o tres anyos.

Luvias pretas
Son previstas
A todos los ke deven ser
Transportados por trenos
Sovre la Evropa.

A los reskapados
Esklaresera, un dia, el sol
(Ma sera un sol demudado)
Para eyos, el tiempo
Nunka tornara
A ser klaro.

El vagon siyado

Un vagon siyado
Va por el mundo.
Enserrado en el
Ay un yoro de ninyo
Ke krese i krese
Sin terminar.

Entre kampos i vinyas
Va avansando,
Pasando kazales,
Sivdades povladas,
Deziertos, yanuras,
Oriyas de la mar.

Pretenden la djente
Ke no tienen visto
Pasar su solombra
Ni dia ni noche,
Tampoko oyido
El son del yorar.

El vagon, por el mundo,
Sin fin arodea
El nunka arivara
A las puertas de Auschwitz
Ni a Yerushalayim
Alkansara a yegar.

El boletín meteorológico para este siglo

El tiempo
Estará nublado
Otros dos o tres años.

Lluvias negras
Se prevén
Para todos los que serán
Transportados en trenes
Sobre Europa.

Sobre los sobrevivientes
Esclarecerá, algún día, el Sol
(Pero será un Sol demudado).
Para ellos, el tiempo
Nunca volverá
A ser claro.

El vagón sellado

Un vagón sellado
Va por el mundo.
Encerrado allí
Hay un llanto de niño
Que crece, y crece
Sin desaparecer.

Entre campos y viñas
Avanza,
Pasando por aldeas,
Ciudades pobladas,
Desiertos, llanuras
Y por las orillas del mar.

La gente pretende
No haber visto
Pasar su sombra
Ni de día, ni de noche.
Tampoco han oído
El sonido del llanto.

El vagón circula
Por el mundo, sin fin.
No arribará nunca
A las puertas de Auschwitz
Ni nunca alcanzará a llegar
A Jerusalén.

 Avner Pérez (Jerusalén, 1942). Poeta, filólogo y traductor de origen sefardí. En 1992 fundó el Instituto Maale Adumim, para el estudio de la cultura judeoespañola y es su actual director. Se dedica a la elaboración del primer diccionario ladino-hebreo. Ha traducido del ladino al hebreo innumerables textos, entre los que destaca Poezias, poemas de Moshé David Gaon. En 1986 publica Siniza i Fumo (Tel Aviv: Eked), que viene a ser el primer ciclo de poemas en tratar los hechos de Salónica. En 1996 publica su segundo poemario, Verdjel de Mansanas (Maale Adumim: Yediot)

Poemas de Margalit Matitiahu, del libro Kurtijo kemado

Antes de arivar a Saloniqui 

Antes de la partensia al portal de tu chiques
Vine madre mia
A batir enriva la piedra de tu casa eternel
Y desirte que me vo
Ande se krio tu alma
Ande tu padre planto en ti simiente de poezia.
Me aserko de tu sufriensa cayada
I de las piedras ke no tienen luz
Ma todo no fue en vano
Vo a murmurear en tu oreja de tierra.

 

La Plasa de la Libertad

La plasa onde los dijidios de Saloniki fueron arekojidos i mandados a los kampos de konsentrasion.

En la plasa pozava la kayades
Ma muestros oyidos sintian el ruido ke suvia del tiempo pasado

Las ventanas de las kazas mos miravan kon ojos estranyos
I una negregura enlokesida paresia abashar
De las agilas arrevatadoras vistidas de maldad.

La plasa mos azia sinyos invezibles,
la kayadez korria gritando en muestras venas.

En la londjura – la mar kedava blue komo el cielo
Ma muestros muchos se empretesian.

“La Plasa de la Libertad”
Topa oy avrigo basho la solombra de los arvoles
Abokados por el pezgor del enverano
I de una manera de libertad timida
Kontinua a sirkolar el movimiento

Ma de las ventanas ke siempre van kasando la luz
Nunka no podra fuir la eskuridad.

July, 1986

Antes de arribar a Salónica

Antes de partir al portal de tu niñez
Vine, madre mía
A golpear sobre la piedra de tu casa eterna
Y decirte que me voy
A donde se creó tu alma
Donde tu padre plantó en ti simiente de poesía
Me acerco a tu sufrimiento callado
Y a las piedras que no tienen luz
Pero no todo ha sido en vano
Voy a murmurar en tu oreja de tierra.

 

La Plaza de la Libertad

La plaza donde reunieron a los judíos de Salónica para enviarlos a los campos de concentración.

Sobre la plaza descansaba el silencio
Pero nuestros oídos sentían el ruido que subía desde el pasado.

Las ventanas de las casas nos miraban con ojos extraños
Y una oscuridad enloquecida parece bajar
De las águilas saqueadoras vestidas de maldad.

La plaza nos hace unas señas invisibles,
El silencio corre gritando en nuestras venas.

En la lejanía, se ve el mar azul, como el cielo,
Pero nosotros oscurecemos.

La Plaza de la Libertad
Hoy busca un abrigo bajo la sombra de los árboles
Ahogados por el peso del verano
Y, con una libertad tímida,
Continúan su movimiento.

Pero de las ventanas que siempre persiguen la luz
Más nunca podrá huir la oscuridad.

Julio, 1986

Margalit Matitiahu (Tel Aviv, 1935) Hija de padres sobrevivientes de Salónica y cuyos ancestros más remotos fueron expulsados de León (España) en 1492. Licenciada en Literatura Hebrea y Filosofía por la Universidad Bar Ilán. Su obra la desarrolla tanto en hebreo como en ladino. En esta lengua ha publicado los siguientes poemarios: Kurtijo kemado (1987), Alegrika (1992), Matriz de luz (1997), Vela de la luz (1997), Kamino de tormento (2000), Bozes en la Shara (2001), Vagabondo eternel (2001), Despertar el selencio (2004); Asiguiendo al esfuenio (2005) y Cantón de solombra (2005).

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