Manuel Bermúdez. Harry Almela codifica una patria para el entendimiento

patria.jpg

Esta Patria forajida de Harry Almela no es la del Padre Simón ni la del hijo que quiere ser bolivariano. Tampoco es la Patria a la que vuelve Pérez Bonalde con una flor amarilla del camino para la Madre muerta., ni Patria, la mestiza de José Rafael Pocaterra. Tal vez se parezca un poco más a la Terra Patrum de Luis Correa, que es patria de los “Inacabados”, es decir, de un grupo de escritores incompletos que, a decir de Juan Vicente González, el primer inacabado, “sueñan en la soledad, meditan una gran obra que no acabará jamás, y que no llegará a la posteridad sino en fragmentos”. La patria forajida de Harry Almela, obra ganadora del Premio de la Bienal de Literatura “Miguel Ramón Utrera” de Maracay en 2004, pertenece a lo que Lope de Vega, en La Dorotea llamó “patria del entendimiento”. Dice el autor de Fuenteovejuna: “Todas las acciones de hombre cuerdo y prudente volvieron a la patria del entendimiento, de donde las había desterrado la inquietud de imaginarme aborrecido”. Curiosamente, en el primer canto de la obra de Almela la patria es: “Zona que huye / a cada instante / hacia el centro/ de ninguna parte”.

Cuando uno se encuentra con estas dicotomías piensa en los círculos de J. L. Borges. Pero Almela no borgea. Es más bien platónico en lo que concierne a las utopías. Y en rigor fonosemántico a La Utopía de Thomas More por la fusión de outopía “ningún sitio” y eutopía, el “buen sitio”.

Los poetas venezolanos de las jóvenes generaciones, cuando no borgean, octavio paztan en sus creaciones ancilares. Almela no. En nuestra escuela patria ha visto niños que “juegan con un barro/ que mancha/ sus manos/ de rojos/ de azules/ de amarillos, como si fuera una bandera nacional al revés y boca abajo, pero su discurso tiene mucho de una formación gramatical y poética de Antonio Quilis en España. Con él aprendió a escandir, fonéticamente los versos ya sea por sílabas tónicas y átonas; o por pies métricos dáctilos, anapestos o espondeos, sin imitar el Rubén Darío de “Inclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda. Por consiguiente, no anda siguiendo comparsas de imitadores. ¿Será por eso que la Patria es forajida?

Desde el comienzo hasta el fin uno va viendo una hilera de Vietnams y bayonetas que cuelgan de las páginas de arroz. Pero son versos delgados con espigas de trigo. Con esas espigas, en vez de hacer pan, como Neruda en una de sus Odas elementales, Harry las va sembrando, como Robinson Crousoe, en la tierra baldía de su soledad. Pero sin Eliot, sin Pound o William Carlos Williams, que son sembradores de voces nuevas en estas tierras secas. En la página 15 del libro original, el poeta pide “un minuto de silencio” para escuchar el susurro de las flores enhiestas. El lector avisado puede ver que el poeta no se pone como Eliot a “criar lilas a partir de la tierra muerta”, ni a “reanimar raíces embotadas en la lluvia primaveral”. Para ser universal no hay que andar copiándose de los lenguajes del imperio. Hay que tener voz propia y original para ver si los otros que leen entienden lo que dice el poeta. El minuto de silencio de la página 15 tiene su explicación en al página 16, porque “han llegado estos tiempos de madre vieja”, y con ellos “vienen los años del clamor/ ante tanto cielo oscurecido/ de la tormenta/ contra la palma/ sola”.

Edward Said en la introducción de su obra El Mundo, el texto y el crítico (Debate 2004) habla de una crítica práctica propia de la reseña de libros y el periodismo literario, otra ligada a la historia a académica de la literatura. La tercera es la valoración e interpretación literaria como lo hacen los profesores de la universidad. Y una cuarta que es la de teoría literaria propiamente dicha, tal como la practicaron en Europa, Walter Benjamín y el joven George Lukacs; y en Norteamérica, Edmund Wilson y Lionell Frilling. Partiendo de ellos se puede hablar políticamente de críticos de izquierda y críticos de derechos.

En la Patria forajida de Harry Almela hay un mundo y un texto. Y además un crítico, que es el propio poeta que va seleccionando y combinando los significantes y significados del tejido léxico. ¿Cómo interpreta uno el sintagma oracional de “han llegado estos tiempos de madre vieja”? La madrevieja es: “cauce antiguo de un río que ocasionalmente puede tener agua fangosa o estancada” (Diccionario del habla actual de Venezuela F.J. Pérez y Núñez).

Al metaforizar estos tiempos (de revolución bolivariana) con una madrevieja el crítico señala una obsolescencia, en la que el deíctico “estos” nos muestra un tiempo y un espacio con atributos de “agua y fangosa y estancada”. Luego agrega “los años del clamor” y de “cielo oscurecido”. ¿Esto será hasta el 2021 o hasta el 2030? Cuando se cumpla un siglo más de la muerte de Bolivita, tal como lo pregona el Icono bicéfalo de Júpiter y Cronos contra la patria, que ya no es Venezuela, sino una “palma sola”, donde “la verdad/ es una oscura/ incertidumbre”?, se pregunta uno como lector.

Por ese mundo del texto van caminando el poeta y el crítico. Y uno le aconseja al otro el buen manejo del lenguaje. Almela se acuerda del polo margariteño, pero sin caer en nuestro andalucismo oriental:


El cantar tiene sentido,
inteligencia y razón,
la buena pronunciación
y el instrumento al oído.

Y también recuerda a don Antonio Quilis, su maestro de fonosemántica. Vale decir, siguiendo la norma culta y la creación popular, porque ambas se complementan. Pero Almela, poeta y crítico tiene los pies sobre la tierra y no se olvida de la canta de Arvelo Torrealba, pero sin el paisaje rural de los vaqueros de Doña Bárbara y La Vorágine:


Se encontraron los vaqueros,
muertos de sed, los caballos:
-Ah, tierra bien sola, amigo.
-Ah vida bien dura, hermano.

 

Si Almela fuera de los poetizos, (como los llamaba Unamuno) que octaviopaztan, cuando escriben, tal vez se hubiera puesto a sacarle versos al Laberinto de la soledad.

Afortunadamente arrancó a la palmasola, que sigue amenazada por la tormenta bicéfala de Júpiter y Cronos, y la sembró lejos de la madrevieja fangosa y estancada. Ahora la palma sola es La patria forajida. Una patria arrecha de esperanza.

Caracas, 24 mayo 2006

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s