Poemas

Poemas
Maracay, Secretaría de Cultura del estado Aragua, 1983


Grillo

Aprendió pacientemente
a conocer los signos de la noche.

Afina las cuerdas
para su solitaria guerra.

Canta.


(luego de leer a Reinaldo Pérez Só)

Esa ventana en el cielo
para irnos a otra parte

se llama luna.

La noche nos hunde.

En el sueño somos
la mitad que nos falta.

Y la muerte
pasa a veces

tan cerca

y uno no sabe.


Me acuesto desnudo cada noche
porque si vuelven las harpías

quiero que alcen en su vuelo

mi liviandad de trigo

y además

para que puedas extender la mano

y trazando tu caricia

inicies el rito que aprendimos juntos.


La muerte
es algo

que sucede

a los otros.

Pero esta tarde
una ausencia

fue suficiente.

Una palabra
puede ser la última.

Y esta línea.


Te amo
sólo por ventana.

Estoy asomado esta tarde

a un olor que ya no existe.

Tu patio sin mí
es sólo tierra

una sed transeúnte

un anillo sin dedo.

¿Qué puede una ventana
sin una infancia que la mire?


Capacidad de vuelo

Era la mañana
sacar otro caramelo de su envoltura
y el alimento de los conejos.

Ir desde el desayuno
hasta el patio de la trinitaria
donde el arco iris tiene pico de loro
y nombre de lorenzo.

El atardecer
esa posibilidad de convertirme en amarillo
viendo a la gente en bicicletas
saludándose.

La noche era
las harpías buscándome
porque yo estaba sin bautizo
y sin el miedo que ahora tengo.

Regresar
al tiempo de remolinos
y fuego en las montañas
del verano.

Qué capacidad de vuelo
me ha sorprendido esta tarde
con la puerta de la calle abierta.


Esta noche
nadie puede acos­tarse
luna llena.

Basho

No gastes tus ojos
mirándome.

Hay en otra tierra
remolinos de viento,
un mundo blanco
de aguamañana.

Para viajarnos allí
quiero recostarme
en tu luna mojada.

Luna
no gastes tus zapatos
pisando mi sombra.


Hay días
en que de miedo
quisiera
salir encapuchado


Pertenencia

Hojeo un atlas
para descubrir
la forma de Birmania.

Más tarde
salen a mi encuentro
esas líneas que tanto
nos inquietan: la palabra

no es el sitio del resplandor

En la montaña frente a mi pueblo
a esta hora
la noche también existe
y un pájaro celaje la contempla.

El sueño me seduce
mirándote en las fotografías.

Acaricio formas de la ausencia,
esa otra manera tuya de poseerme.


El patio está
bajo las aguas.

Cómo cavar
la tierra
en el fondo.

Reconocerme
en las raíces
y en la basura
olvidada.

Este aire de diciembre
me hace tanto daño.


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