un mundo de eternos enamorados sería un fastidio


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Harry Almela reunió el trabajo de 104 poetas nacionales

 

Del dulce mal ofrece otra mirada de la poesía venezolana dedicada al tema amoroso

 

Una antología que reúne a más de un centenar de voces que le cantan al amor, quizá la pulsión más antigua, no es tarea fácil. Acometida hace varios meses por Harry Almela para la colección Llámalo Amor, Si Quieres del sello Alfaguara, el resultado de la intensa criba de lecturas y reflexión es el libro titulado Del dulce mal.

 

Tomando prestados para el título unos versos de Andrés Eloy Blanco que rezan: “Y quedarnos después con la delicia/ del dulce mal con que me estoy muriendo”, este libro de 200 páginas orbita muchos de los estadios vinculados a esa emoción que caracteriza al género humano.

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¿Quién no tiene un patio en su corazón metido?


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Entrevista con Miguel Ramón Utrera/

Harry Almela.

Cuando San Sebastián de los Reyes cumplió con su labor pionera al sur de la Provincia de Caracas, decidió cobijarse bajo un manto de señorío. Más de cuatrocientos años tiene ya este pueblo donde nació el poeta Miguel Ramón Utrera, hijo de padres también nacidos aquí, como diría la frase de Whitman.

Los antiguos ventanales del centro miran hacia la Plaza de los Tres Diputados. Por una de sus bocacalles se llega hasta la amplia y modesta casa del poeta. Cualquier habitante del poblado le deja a usted en la puerta. Una forma de la veneración hacia este hombre recio que ha educado a varias generaciones.
Casa amplia, con puertas de dos alas y zaguán, con pájaros y aves en el patio. En el fondo, las frondosas ramas del onoto. Doña María se acerca con sigilo. Respetuosamente interrumpe la conversación para anunciar al poeta que su almuerzo está servido. Franco, cordial, con cuidada dicción. Utrera nos dedicó esa tarde cuatro horas de su tiempo. Entre el canto de los gallos y la natilla con miel, nos hizo viajeros de su memoria, hablando de un país real y un país literario que el tiempo devora, incesante.

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