el poder y el delirio | mario vargas llosa


el poder y el delirio

PIEDRA DE TOQUE

MARIO VARGAS LLOSA

14/12/2008
El poder y el delirio

La biografía de Hugo Chávez escrita por el ensayista mexicano Enrique Krauze muestra un personaje más complejo de lo que se piensa. El venezolano está abrasado por el patriotismo y el culto a Bolívar.

Quienes consideran al comandante Hugo Chávez un ser primitivo y superficial juzgándolo sólo por sus apariciones televisivas, en las que derrocha truculencia, demagogia, vulgaridad, diatribas y jerga, se llevarán una sorpresa leyendo el libro que el historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze ha dedicado al presidente venezolano: El poder y el delirio. En su intenso rastreo, Chávez aparece, desde adolescente, antes de ingresar al Ejército, como un joven abrasado por una pasión subversiva y patriótica, que practica el béisbol con éxito y devora libros de historia de su país, biografías de sus héroes y escudriña sin tregua la vida y proezas de Bolívar a quien profesa un culto religioso y sueña con emular.

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Navegando en la cocina.


  • Gastronaúticas. Ensayos sobre temas gastronómicos. José Rafael Lovera. Fundación Bigott Caracas, 2006

Notable historiador venezolano, especializado en temas como la cultura de la alimentación y la gastronomía en Venezuela y América Latina, José Rafael Lovera (1939) es fundador de la Academia Venezolana de Gastronomía, del Centro de Estudios Gastronómicos, así como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia. Su labor como autor es extensa. Entre otros ha publicado el libro fundamental Historia de la alimentación en Venezuela (1988) y El cacao en Venezuela: Una historia (2000). Gastronaúticas, libro que circuló por primera vez en 1989, vuelve en edición que incluye nuevos ensayos.


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EntradaFue hace muchos años, cuando había un país cuyo nombre carecía de adjetivos. Elisa Maggi me obsequió aquella tarde una copia del Libro de cocina de Leonardo da Vinci, presentado como fragmentos del Código Romanov y aparecido en el Museo Ermitage de San Petersburgo a comienzos del siglo XX. Rescatado por una pareja inglesa hacia finales de los años ochenta, la originalidad del texto se ha puesto en duda desde siempre. De ser así, es un libro deliciosamente mentido: el ristorante montado por Leonardo y Sandro en Florencia, con pinturas del Verrochio como decoración; aquel menú con dibujos de Boticelli (el target lo constituían obreros analfabetas de las nuevas construcciones en la ciudad de los Medici); la locura inventiva del pintor de La Mona Lisa puesta al servicio de monstruosos aparatos de cocina; las bestiales recetas para la corte de Ludovico Sforza en Milán. El Moro estaba en guerra contra los Borgia y los franceses y Leonardo quería convencerle de su capacidad para crear armas. Entonces servía pasteles de mazapán con forma de catapultas, devoradas luego por salvajes comensales sin entender el recado. Toda una película de Bertolucci. Desde entonces, mi gusto por esta literatura ha ido más allá de los escabrosos recetarios. Ahora tropiezo con este volumen de José Rafael Lovera, todo un placer bien pensado y mejor escrito. Acá vuelvo a encontrar la historia de los avatares de Leonardo. Además se escudriña sobre las muy claras pero poco observadas relaciones entre las artes del comer y la cultura. Sigue leyendo

Rafael María Baralt. Discurso de incorporación a la Real Academia Española.


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  • Prólogo de Francisco Javier Pérez. Maracaibo, Universidad Católica Cecilio Acosta, 2003.

A los cuarenta y tres años de su edad, Baralt ingresa a la Academia Española de la Lengua. Sería el más joven en hacerlo hasta ese momento y, además, el primer latinoamericano (en consecuencia, el primer venezolano) en ocupar una silla en el palacio que tiene ahora su sede en la calle Felipe V de Madrid. El hecho de por sí ya es un prodigio, si consideramos las complejas relaciones de los académicos españoles con nuestro continente, limadas de manera definitiva recién en 1999, con la publicación de Ortografía de la lengua española, volumen en el cual intervinieron las diferentes academias que hacen vida fuera de la península.

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Guillermo Morón. Microhistorias.


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  • Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2006.

Autor de una sólida y reconocida obra, Guillermo Morón vuelve por sus fueros y nos ofrece este legajo de papeles escritos a finales de la década de los setenta y que tienen como centro eso que el propio autor clasifica como microhistoria, la pequeña crónica puntual que se pasea por el detalle doméstico, por la historia de las regiones o por los hombres de pequeña o gran nombradía en ese lienzo enorme que es la historia nacional. En fin de cuentas, son los pequeños detalles lo que hacen humana y significativa esa acumulación de fechas, nombres y batallas en que se ha resumido nuestra historia patria desde los cronistas hasta el presente. Morón en este libro sabe eludir el riesgo de la escritura aburrida en que puede convertirse cualquier texto que hable de historia, para beneficio de los lectores. En este caso en particular, Morón contribuye además con la sensatez al echar el cuento desde el principio mismo de nuestra nacionalidad y proponernos que una historia de Venezuela no comienza (como siempre ha intentado hacerlo todo proyecto excluyente) con la heroicidad de la gesta independentista, que suele arrancar en 1810 y concluir en 1821, sino que nuestra historia debe tomar en cuenta la Conquista y la Colonia. En fin de cuentas, muchos de nuestros próceres eran blancos criollos, con añejas conexiones con la aristocracia peninsular. En fin de cuentas, venimos de allí, de eso que algunos autores llaman el exilio europeo. Nos guste o no, eso es otra discusión.

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Fernando Yurman. Crónica del anhelo.


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  • Caracas, Monte Ávila Editores, 2005.

En medio de toda crisis, la función poética (de la que habla el autor de este libro, siguiendo el discurso de la lingüística) sabe remover el mundo y darle otros significados a los significantes ya gastados. Los grandes derrumbes sociales del siglo XX estuvieron acompañados, al final, de la palabra poética como ruta indicadora para continuar el camino. De esto y muchas otras cosas viene a hablarnos este libro.

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Tomás Straka (comp.). La tradición de lo moderno. Venezuela en diez enfoques.


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  • Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2006.

Una forma de contribuir a la productiva querella acerca de nuestra modernidad es este título cuyos diez ensayos no tienen desperdicio, si tomamos en cuenta lo ambicioso de la propuesta, el tono y el nivel de la discusión y las temáticas que aborda: sobre el pensamiento criollo (Tomás Straka), la modernidad caraqueña (Lorenzo González Casas), educación y democracia (José Francisco Juárez), catolicismo y modernidad (Agustín Moreno Molina), los ferrocarriles en el siglo XIX (Olga González Silén), campos petroleros y ciudadanía (Miguel Tinker Salas), historiografía y novela latinoamericana (Jorge Bracho), los pabellones venezolanos en las exposiciones internacionales (Orlando Marín Castañeda), arte y modernidad (Elizabeth Marín) y la arquitectura y urbanismo de Ocumare de la Costa (Jorge Villota Peña).

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Gustavo Luis Carrera. La novela del petróleo.


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  • Prólogo de Miguel Ángel Campos. Mérida, Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico/ Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, 2006.

Editado por vez primera en 1972, este ensayo retoma vigencia ante la situación general de reflexión que vive el país. En fin de cuentas, el petróleo es el sustrato no sólo de nuestra economía, sino también de nuestra idiosincrasia, caracterizada por ese laissez faire que tanto atormentó a Cabrujas (hasta hacerle confesar que éramos un país de campamento), y que nos pone a especular sobre nuestro destino -no sin angustias- en medio de las clamorosas aglomeraciones de nuestra actual clase media ante las vidrieras alegres del Sambil de Margarita. Por allí va la lectura de este libro: ¿qué imaginario de país hemos construido, qué proyecto tenemos, cuál es nuestro destino?

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H. A. Murena. El pecado original de América.


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  •   Prólogo de Miguel Ángel Campos. Maracaibo, Universidad Cecilio Acosta, 2004.

     

    Uno no puede menos que asombrarse cuando se descubre que la Editorial Sur de Buenos Aires, en 1967, publicó por primera vez en nuestra lengua unos ensayos de Walter Benjamin, cuya traducción se debe a éste Héctor Álvarez Murena, osado y olvidado escritor argentino (1923-1975), vinculado intelectual y espiritualmente con la llamada Escuela de Frankfurt y autor de una serie de ensayos sobre nuestro imaginario latinoamericano que anteceden (en tiempo y en profundidad) la muy reconocida y respetada obra de Ángel Rama.

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    Gustavo Flamerich. Diversiones de 4 siglos en Venezuela 1500-1900.


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    • Edición del autor, con la colaboración de CANTV, 2005.

    Desde hace mucho tiempo, la historia como ciencia ha dejado de ser el acopio de información acerca de los grandes hombres y de las fechas patrias. Hacia el final del período de la visión enciclopedista de la historia, interesada más en convertir documentos en monumentos como diría Foucault, el hombre había ya delimitado su realidad pasada en beneficio de la construcción de imaginarios que pudieran dar coherencia a los proyectos nacionales. Montada esa escenografía, quedaba ahora mirar los simples hechos cotidianos. He allí el nacimiento de toda una bibliografía interesada ahora en mostrar el cómo y el porqué de los hechos de la vida diaria.

    Es en ese territorio donde se inscribe esta interesante investigación que realiza una gran parábola que tiene como punto de partida las actividades para el divertimento de nuestras culturas prehispánicas, hasta concluir en los muy elaborados e intrincados ejercicios físicos e intelectuales de finales del siglo XIX. Para ello, el autor realiza una detenida lectura que va desde los cronistas de Indias hasta los diarios y revistas que tanto espacio ocuparon en el siglo XIX, rescatando para el lector una profusa historia de las diversiones, pasatiempos o simplemente deportivas que ocuparon el tiempo libre de la sociedad venezolana, aun cuando deja por fuera (por considerarlas una acción cruenta contra los animales, confiesa el autor) las peleas de gallos y las corridas de toros. Llama la atención que juegos como el cricket o el frontón (de origen europeo) no hayan calado con profundidad más allá de los años en que se organizaron dichas iniciativas. Cosa contraria ocurrió con el béisbol, deporte plenamente establecido en nuestro imaginario cultural, como se sabe

    El libro incluye una serie de ilustraciones interesantes (una verdadera lástima que sean tan pocas) y concluye con una extensa bibliografía consultada que muestra la intensidad de la búsqueda de los datos y que puede satisfacer la curiosidad de quienes continúen con iniciativas semejantes. La continuación de este libro debe ser una historia, ya no de fechas y eventos, sino el intento de responder a la pregunta de cómo socialmente el venezolano hace de su tiempo libre un encuentro con lo eterno, con el ocio en su acepción latina y cómo a parir de allí se construye un imaginario social.

    Para los curiosos e interesados, el libro sólo se adquiere en la página web www.diversionesen4siglos.com

    Jean Baudrillard y Edgar Morin. La violencia del mundo (Conferencias).


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    • Caracas, Monte Ávila Editores, 2005.

    La intelligentzia europea de postguerra, preocupada por el papel del viejo continente en el nuevo escenario, ha venido desarrollado un intenso programa de reflexiones acerca de los diversos ámbitos de la vida social e individual. Heredera de la gran tradición clásica, sus filósofos han debido poner al día los antiguos temas que la hicieron atractiva y efectiva. Pero, en muchas oportunidades, olvidan su talante colonialista no sólo en el ámbito político y económico, sino también en el de la reflexión. Muchos de los intelectuales de nuestro continente no han hecho otra cosa que hacerse eco de estas visiones, incluyendo a nuestros inefables posmodernistas venezolanos, más pendientes de cómo es una luna francesa o interesados en algún cumpleaños parisino que en aprender el abecedario grueso de nuestra historia. Más allá de este pequeño detalle, el pensamiento europeo ha contribuido a buscar los intersticios éticos e ideológicos de una realidad mundial que nos afecta, indudablemente, como latinoamericanos. Si lográsemos nacionalizar dichos discursos, la reflexión podría enriquecerse para beneficio de nuestra propia historia.

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